Qué no puedes dejar de visitar en San Petersburgo, Rusia

Aquí te menciono uno por uno, los lugares que no puedes dejar de visitar en la hermosa ciudad de San Petersburgo, Rusia.

Debo decirles que lo primero que me asombró en cuanto llegamos a esta ciudad fue el hecho de que se pareciera tanto a otras ciudades de Europa. Ya había estado en Moscú y Moscú sí que es muy distinta, muy Rusa por así decirlo jeje.

San Petersburgo es más el estilo clásico Europeo, más tradicional. Varias zonas me recordaron mucho a París, Helsinki y Viena.

Algo muy peculiar de la ciudad es la cantidad de puentecitos que tiene, que pasan a través del río Neva. Algunos tienen diseños únicos y originales, muy elaborados y con estatuas decorativas a los lados; otros son más sencillos y tradicionales. Pero sin duda alguna,  es una belleza mirar hacia el horizonte y ver puente, tras puente, y como van desapareciendo a la vista a medida en que se alejan.

Nuestro primer día pensábamos aprovecharlo caminando y paseando por algunos de los puentes. Duró muy poco eso ya que el día estaba bastante gris y en menos de veinte minutos comenzó a llover muy fuerte y así fue el resto de la tarde. Por esa razón decidimos comprar un city tour en bus, para ver la ciudad y aprovechar la tarde sin mojarnos.

A la mañana siguiente fuimos a conocer el museo Hermitage. El Hermitage está a la orilla del Río Neva. Es uno de los mayores museos de antigüedades del mundo. Tiene objetos de arte prehistórica: esculturas, pinturas, arsenales, y arte cultural rusa. Es un museo grandísimo! pero me atrevo a decir, que más que impresionarme por su extensión, me impresioné con sus lujos y excesos.

Predomina la decoración en los colores blanco y dorado. Todo fue hecho con tanto detalle y elegancia. Yo particularmente adoro los lugares claros, y el Hermitage se encuentra lleno de  grandes lámparas de cristal y ventanales que permiten que entre el sol e ilumine cada espacio del museo. Una belleza completamente! Quise por un momento haber sido una Zarina de la época y haber tenido uno de los palacios del museo como mi hogar jeje.

Al salir del Hermitage, fuimos a comer a un restaurante típico ruso.

La comida rusa es espectacular, al menos para mi lo es, ya que me encanta todo lo que tenga una mezcla de sabores fuertes.

Almorcé una sopa de verduras color roja llamada “borsch”, divina! Y un plato llamado “shashlik” que es un pincho de carne asada acompañado de ensalada y papas. El olor y el sabor eran algo del más allá!

En la tarde fuimos de visita a la Catedral de San Isaac. Es una catedral ortodoxa, con una cúpula gigante dorada que puede verse desde varios ángulos de la ciudad. No sólo es enorme, sino también hermosa y colorida en su interior, llena de mosaicos, pinturas y esculturas.

En la mañana, desayunamos y fuimos a conocer el Palacio de Verano de Catalina.

Como su nombre lo dice, era el Palacio de Verano que se mandó a construir para Catalina de Rusia. Para que pasara las “vacaciones de verano” jeje.

Lo remodelaron muchísmas veces con el pasar del tiempo, de acuerdo a la tendencia que estuviese de moda en el momento.

Es casi imposible describir con exactitud todos los excesos y lujos que tiene el palacio. Son muchos! En su interior tiene varias habitaciones, todas son diferentes en cuanto a la decoración. Una  de las más famosas es la “Sala ámbar”. Imaginen por su nombre de qué están revestidas las paredes…

Hablemos de los jardines del palacio… Literalmente te puedes trasladar en el tiempo a lo que vemos en las películas de reyes y doncellas de la corte. Un sueño total el diseño de los jardines! las flores y la cantidad de terreno verde tan bien cuidado, que adornan completamente los alrededores de ese majestuoso lugar.

Al salir de allí, nos llevaron a al Palacio Yusupov en el río Moika. Este palacio es mayormente conocido porque fue el lugar de muerte de Grigory Rasputín.

La verdad es que la fachada del palacio no llamaba para nada la atención, pero por dentro es hermoso! Tiene una mezcla entre decoración clásica, con muchos detalles y colores claros, y otras partes con una decoración más exótica, al estilo árabe, llena de mosaicos y arcos en las paredes.

En el sótano de este palacio hay una exposición con muñecos de cera, que ejemplifican el asesinato de Rasputín.

Después de almorzar fuimos a conocer la Catedral de Nuestra señora de Kazan, imponente y hermosa. Su nombre se debe a que en su interior tiene la figura milagrosa de La Virgen de Kazan, la cual es un símbolo importante de la fe y la religión rusa.

Para quienes han estado en el Italia, es muy común ver esta catedral y pensar en la Basílica de San Pedro, dado al parecido tan grande. Y es que cuando fue mandada a construir, se pidió exactamente eso, que se basaran en el modelo de la Basílica de San Pedro.

Al día siguiente fuimos a pasear por la conocida Avenida Nevsky. Es una Avenida bastante grande y larga, llena de tiendas y comercios de distintos tipo. Hay también muchos artistas pintando y muchas personas caminando o de compras.

Al salir de allí fuimos caminando a la Iglesia de La Sangre Derramada de Cristo. Es una iglesia con la típica fachada rusa característica. No tiene colores tan brillantes y llamativos como la San Basilio de Moscú, pero sí el mismo tipo de diseño (esferas, rombos y varios colores).

Estuvimos en un mercadito ruso tipo bazar, donde venden artesanías y cositas típicas de Rusia. De fondo estaba la iglesia, adornándonos el paisaje y la foto.

Llegó nuestro último día en la ciudad, y lo utilizamos para conocer la Fortaleza de San Pedro y San Pablo.

Es la Catedral más antigua de la ciudad, y en su interior, en la Capilla de Santa Catalina, se encuentran las lápidas que representan los cuerpos de la familia real Romanov, asesinada en 1918. Entre los miembros de la familia, estaba la Duquesa Anastasia, cuya muerte fue un misterio ya descifrado hace unos años, gracias a las pruebas de ADN.

Sentí un aire pesado al estar allí frente a las lápidas. Primero porque de pequeña vi muchas veces la película “Anastasia” y me dio tristeza recordarlo, y segundo, porque fue un acontecimiento horrible y cruel de la historia rusa.

Para despedirnos de la ciudad, hicimos uno de los concurridos tours en bote por el Río Neva. Aunque el cielo estaba gris, el paseo alrededor de la ciudad fue muy lindo y disfrutamos de la vista desde un ángulo diferente.

Clásica y a la vez distinta, con tanta historia bonita y  también triste. Fascinante, así te recordaré San Petersburgo, gracias por todo!

Y ahora mis queridos viajeros, continuamos planeteando al próximo destino!

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